El origen de la escasez: la IA como motor de la demanda
La crisis actual de la memoria no es un ciclo estacional, sino un cambio estructural en la cadena de suministro. Los tres principales fabricantes de DRAM a nivel mundial, Samsung, SK Hynix y Micron, han reorientado su capacidad de producción hacia la memoria de alto ancho de banda (HBM) y los módulos DDR5 de alta densidad destinados a centros de datos de inteligencia artificial. Esta decisión se debe a que los márgenes de beneficio en el sector de la IA son significativamente superiores a los de la electrónica de consumo.
Como consecuencia, la oferta de memoria convencional para dispositivos móviles y PC se ha contraído drásticamente. Según datos de la industria, los precios de la DRAM han experimentado un aumento superior al 50 % en el último año, con previsiones de Counterpoint Research que apuntan a subidas adicionales del 30 % en el cuarto trimestre de 2025 y otro 20 % a principios de 2026. Esta presión no solo afecta a la DDR5, sino que también ha provocado un repunte en la LPDDR4, la memoria que aún sostiene a gran parte de los smartphones de gama baja y media.
Impacto directo en la cadena de suministro de móviles
Los fabricantes de smartphones dependen de contratos de suministro a largo plazo, pero la volatilidad actual ha roto la estabilidad de estos acuerdos. En diciembre de 2025, se reportó que Samsung notificó a sus clientes que se había quedado sin existencias de memorias DDR5, lo que llevó a la empresa a duplicar el precio de contrato de forma casi inmediata. Esta medida obligó a los ensambladores de móviles a aceptar costes inasumibles o a paralizar temporalmente sus líneas de producción.
El efecto dominó se ha extendido a otras marcas. Informes desde China indican que compañías como Xiaomi, OPPO y vivo han enfrentado dificultades para cubrir su stock de componentes de cara a los próximos meses. Ante esta situación, las empresas se enfrentan a un dilema: mantener el precio de venta al público reduciendo la calidad o la cantidad de RAM instalada, o asumir un incremento en el precio final del dispositivo. Esta dinámica está particularmente tensa para los modelos de gama media, que son los más sensibles a los cambios en el coste de los componentes.
Datos de mercado: precios y disponibilidad en 2026
Los datos disponibles muestran una disparidad creciente entre el coste de los componentes y el precio de los dispositivos finales. Mientras que un kit de 32 GB de DDR5-6000 costaba menos de 90 € a principios de 2025, en julio de 2026 se vendía por encima de los 500 €. Aunque los móviles no utilizan módulos DDR5 estándar, la misma tecnología de base y la presión sobre la capacidad de fabricación de las fábricas de DRAM impactan directamente en el coste de la LPDDR5 y LPDDR5X que equipan a los smartphones actuales.
Gartner prevé un aumento combinado de los precios de la DRAM y los SSD del 130 % para finales de 2026. Esta proyección sugiere que la escasez no se resolverá a corto plazo, con analistas como IDC indicando que los efectos podrían persistir hasta bien entrado 2027. Para el consumidor, esto se traduce en una mayor probabilidad de encontrar modelos agotados o en una reducción de las configuraciones de memoria disponibles en las gamas de entrada y media.
Estrategias de los fabricantes: subir precios o recortar especificaciones
Las marcas están adoptando dos estrategias principales para mitigar el impacto en sus márgenes. La primera es el incremento del precio de lanzamiento de los nuevos buques insignia y modelos de gama media-alta. La segunda, y más sutil, es la reducción de la capacidad de RAM estándar. Por ejemplo, un modelo que anteriormente se lanzaba con 12 GB de RAM como configuración base podría pasar a ofrecer 8 GB, o limitar las opciones de 16 GB a variantes de gama superior más caras.
Esta estrategia de recorte de especificaciones es difícil de detectar para el usuario medio, ya que la ficha técnica de los modelos de 2026 puede mostrar menos memoria que sus predecesores de 2025, manteniendo un precio similar o ligeramente superior. Es crucial para el comprador comparar no solo el precio, sino la relación entre la capacidad de RAM y el coste, ya que la 'memoria por euro' está disminuyendo en el mercado actual.
Recomendaciones prácticas para el comprador en España
Si planeas renovar tu móvil o tablet en el cuarto trimestre de 2026, es aconsejable actuar con cautela. No es recomendable esperar a que los precios bajen, dado que la escasez es estructural y no un pico temporal. En su lugar, se sugiere comprar en ventanas de lanzamiento donde los fabricantes suelen ofrecer promociones para mover stock, o considerar modelos de la generación anterior que ya han estabilizado sus precios y especificaciones.
Para verificar la especificación real de RAM, consulta siempre la ficha técnica oficial del fabricante, ya que las tiendas minoristas a veces listan configuraciones que no están disponibles en el mercado español. Prioriza dispositivos con al menos 8 GB de RAM para garantizar fluidez a largo plazo, y evita modelos de gama de entrada que utilicen LPDDR4, ya que son los más afectados por la escasez y la subida de precios de esta tecnología.
Perspectiva a futuro: ¿cuándo se normalizará el mercado?
La normalización del mercado de la memoria no se espera antes de 2028, según la convergencia de analistas como Gartner, Counterpoint Research y TrendForce. Las nuevas fábricas capaces de aumentar la capacidad de producción de DRAM convencional aún no están operativas a plena capacidad, y la demanda de la IA sigue creciendo a un ritmo que supera la oferta.
En este contexto, la memoria RAM se ha convertido en lo que algunos medios han denominado el 'oro tecnológico' de 2026. Para el usuario final, esto implica que la memoria dejará de ser un componente que se da por sentado y pasará a ser un factor determinante en la decisión de compra, tanto por su coste como por su impacto en la longevidad del dispositivo.