Qué puede aportar una revisión básica
Una revisión de seguridad no consiste en activar todas las opciones disponibles ni en convertir un móvil o un ordenador en un sistema inexpugnable. Su propósito es más concreto: reducir descuidos comunes, como mantener software sin actualizar, dejar accesibles permisos que ya no hacen falta o no saber cómo recuperar una cuenta. INCIBE recomienda revisar la configuración de los dispositivos y mantener actualizados los sistemas y las aplicaciones. [1]
La propuesta de esta guía es una comprobación manual, breve y de bajo impacto. No exige restablecer el equipo ni instalar utilidades: se usan los menús del sistema y la documentación de su fabricante. El resultado sirve para identificar ajustes que conviene revisar, pero no equivale a una auditoría ni permite descartar una intrusión, un programa malicioso o una vulnerabilidad desconocida.
Las rutas de los menús varían según el modelo, la versión del sistema y el idioma. Por eso, cuando una opción no aparece, no conviene adivinar ni cambiar ajustes parecidos por ensayo y error: busca el nombre de la función en la ayuda oficial de tu dispositivo. El objetivo es revisar con criterio, no terminar una lista a cualquier precio.
Prepara la revisión antes de cambiar nada
Empieza identificando qué sistemas usas: por ejemplo, Android o iOS en el móvil, y Windows o macOS en el ordenador. La recomendación importa porque las opciones y sus nombres no son universales. Anota también qué equipos siguen en uso y quién más tiene acceso a ellos; en un dispositivo compartido, los permisos y las cuentas de usuario merecen atención particular. INCIBE incluye la gestión de cuentas y las copias de seguridad entre las medidas básicas de protección. [2]
Antes de modificar el bloqueo o la seguridad de una cuenta, comprueba que recuerdas las credenciales y que puedes acceder al correo, teléfono u otro método de recuperación asociado. En el caso de una cuenta de Apple, un contacto de recuperación puede ayudar a recuperar el acceso mediante un código, pero no obtiene por ello acceso a la cuenta. [3] La recuperación debe estar disponible para ti, no depender de un número antiguo o de una dirección que ya no controlas.
Haz una copia de los archivos importantes si todavía no tienes una reciente, especialmente antes de cualquier cambio que pueda afectar al equipo. Esta revisión no requiere reinstalar ni restablecer nada; si encuentras un problema, evita saltar directamente a esas opciones. Microsoft advierte que algunas alternativas de recuperación de Windows pueden provocar pérdida de datos y recomienda proteger los archivos antes de utilizarlas. [4]
Comprueba las actualizaciones del sistema y las aplicaciones
Revisa si el sistema operativo tiene actualizaciones pendientes y si la instalación automática está habilitada. INCIBE explica que las actualizaciones pueden corregir fallos de seguridad y aconseja vigilar el estado de actualización de los dispositivos y las aplicaciones, así como instalarlas cuando estén disponibles. [5] No confundas “actualizado” con “la versión más nueva”: un sistema puede recibir parches sin ser la versión más reciente de toda la plataforma.
Después, revisa las aplicaciones que usas, sobre todo el navegador y las que manejan información sensible. Instala actualizaciones desde el mecanismo habitual del sistema o desde la tienda oficial. No sigas enlaces inesperados que anuncien una actualización urgente ni descargues instaladores de sitios desconocidos: una alerta falsa puede intentar que introduzcas credenciales o instales software no deseado.
Si el fabricante ya no ofrece actualizaciones para un sistema o una aplicación, esa falta de soporte cambia la decisión práctica: considera si puedes dejar de usarla o pasar a una alternativa que sí reciba mantenimiento. No hay que asumir que cualquier equipo antiguo queda protegido por tener el antivirus activo. INCIBE recomienda evitar sistemas y aplicaciones que ya no dispongan de actualizaciones de seguridad. [5]
Refuerza el acceso al dispositivo y prepara la recuperación
Comprueba que el móvil y el ordenador requieren un método de desbloqueo cuando no los estás usando. En un teléfono, revisa el código o contraseña de pantalla y el tiempo antes del bloqueo automático; en un ordenador compartido, confirma que cada persona utiliza su propia cuenta cuando sea posible. El bloqueo limita el acceso casual, pero no sustituye las actualizaciones ni protege por sí solo una cuenta cuyo acceso se haya comprometido.
Revisa también las cuentas importantes vinculadas al dispositivo: correo principal, cuenta del sistema y, si procede, servicios financieros. Confirma que los métodos de recuperación siguen vigentes y que reconoces los datos de contacto asociados. Si una plataforma ofrece autenticación en dos pasos, comprueba cómo se configura en su documentación oficial y guarda sus métodos de recuperación en un lugar seguro, separado del dispositivo cuando sea apropiado.
La recuperación forma parte de la seguridad, no es un detalle para resolver después. Apple documenta la opción de designar un contacto de recuperación, que puede proporcionar un código para ayudar a restablecer la contraseña, sin poder entrar en la cuenta. [3] Si un método de recuperación ya no está bajo tu control, actualízalo mediante el proceso oficial del servicio antes de depender de él.
Revisa los permisos de aplicaciones
En el móvil, repasa qué aplicaciones tienen acceso a ubicación, cámara, micrófono, fotos, archivos o contactos. Pregúntate si cada permiso es necesario para la función que utilizas y si debe estar disponible siempre o solo mientras usas la aplicación. Retirar un permiso innecesario reduce exposición, aunque no demuestra que una aplicación sea maliciosa ni elimina los datos que ya haya podido recopilar.
En Android, el panel de privacidad permite consultar qué aplicaciones accedieron a determinados permisos y cuándo. La ayuda de Google indica que el historial visible depende de la versión: para Android 13 o posterior puede mostrar los últimos siete días, mientras que en Android 12 muestra las últimas 24 horas, según la función descrita en esa página. Desde el panel también se pueden gestionar permisos. [6] Las rutas exactas pueden variar entre fabricantes y versiones.
Si un permiso no encaja con el uso previsto, puedes cambiarlo desde los ajustes del sistema y comprobar después si la aplicación sigue funcionando como necesitas. No concedas acceso solo para quitar un aviso sin entenderlo. En ordenadores, revisa de manera equivalente los permisos de privacidad que ofrezca el sistema y las aplicaciones instaladas; las posibilidades concretas dependen de la plataforma y de la versión.
Verifica las protecciones integradas y actúa con prudencia
Comprueba que las protecciones de seguridad integradas del sistema no estén desactivadas sin una razón clara. En Windows, INCIBE describe ajustes de seguridad y privacidad propios de Windows 11 y aconseja revisar opciones como la reproducción automática de archivos externos y las aplicaciones instaladas. [7] Los nombres y la disponibilidad pueden cambiar; consulta las instrucciones vigentes para tu versión antes de alterar una opción cuyo efecto no conoces.
En Android, Google documenta una función denominada Protección avanzada, que agrupa varias defensas y requiere un método de bloqueo de pantalla para activarse. [8] No es una obligación para toda persona ni sustituye una configuración cotidiana bien mantenida. Valora si se ajusta a tu situación y lee los requisitos y efectos descritos por Google antes de habilitarla.
Ante una alerta que no reconoces, una aplicación inesperada o un cambio de cuenta que no realizaste, no lo trates como una simple tarea rutinaria. Consulta la ayuda oficial del sistema o del servicio desde una dirección que escribas tú mismo. Si sospechas que alguien tiene acceso a una cuenta, cambia la contraseña desde un dispositivo confiable, revisa las sesiones y los métodos de recuperación, y busca orientación especializada si no puedes recuperar el control.
Convierte la revisión en una rutina útil
Una revisión sencilla funciona mejor si es repetible y no se convierte en una lista interminable. Puedes programar un recordatorio periódico para revisar actualizaciones, métodos de recuperación, aplicaciones y permisos; vuelve a hacerlo después de cambiar de móvil, instalar una aplicación con acceso sensible o modificar una cuenta principal. La regularidad ayuda a detectar cambios, pero no elimina todos los riesgos ni garantiza que el dispositivo esté libre de amenazas.
Para cerrar cada revisión, apunta qué cambiaste y qué queda pendiente. Si una opción no está disponible, registra el modelo y la versión del sistema y consulta la guía del fabricante. Evita dejar configuraciones a medias, compartir códigos de recuperación o guardar contraseñas en un lugar accesible para cualquiera que use el equipo.
La decisión más importante puede ser no realizar un cambio hasta comprenderlo. Si un ajuste amenaza con bloquearte la cuenta, si no tienes copia de archivos o si las instrucciones no coinciden con tu dispositivo, detente y verifica primero. Esta guía sirve para mantenimiento básico y orientación; ante señales de acceso no autorizado, pérdida de datos o actividad sospechosa, hace falta una respuesta específica al incidente, no solo una revisión periódica.